Contravisualidad, prácticas espaciales, gentrificación y el derecho a la ciudad.

Curaduría de Fabian Villegas y Eduardo Oyana.

Inauguración: 6 de diciembre.

Conversatorio.

Decía el sociólogo y urbanista Abdoumaliq Simone que las prácticas espaciales, no se pueden reducir a los determinismos analíticos, territoriales, geográficos que se expresan en el concepto de (ciudad). Todo espacio se practica, no existe espacio sin práctica espacial. Cuando nos referimos a práctica espacial nos referimos a todo ese conjunto de formas de habitar, practicar y producir el espacio que han quedado invisibilizadas, por la geografía, el urbanismo, la arquitectura, la monumentalidad y la narración colonial. ¿Quién tiene derecho a la ciudad? ¿De qué forma el marcador racial condiciona el derecho a la ciudad? ¿De qué manera el derecho al espacio público está condicionado por una construcción punitiva de ciudadanía?

¿De qué manera la habitabilidad de la ciudad está condicionada por las políticas de la desmemoria?¿Cuál es la relación entre la noción de lo público, y las narrativas de patrimonialización de la memoria colonial que sostienen la noción de ciudad?

Frente a los itinerarios diaspóricos, procesos híbridos de movilidad, migración, injusticia espacial, zonificación, ordenamiento territorial, gentrificación, desplazamiento inmobiliario y racismo ambiental, ¿cómo resignificamos el concepto de Madrid, Distrito Centro? La mirada no es neutral, todo régimen de la mirada y de representación visual se construye sobre el borramiento, silenciamiento y la devastación de ecosistemas culturales, geografías existenciales y cartografías emocionales. Toda imagen es una imagen de otra imagen, se construye dentro de un prisma visual, dentro de una dimensión relacional, la imagen de la “economía informal” es la imagen de la (espera) migrante en los servicios de atención primaria de la instituciones públicas, la imagen del locutorio es la imagen del álbum familiar, la imagen de la Plaza Mandela es una alegoría a la oceanografía, el sotavento y la calamidad natural, la imagen de la plaza de Carabanchel es la imagen del chaulafan en la fiesta de los quince años, la imagen del desahucio es la imagen de los distritos creativos, el nomadismo digital y las políticas del despojo de la ciudad neoliberal, la imagen de la arquitectura testimonial es la imagen del silenciamiento de 8 siglos de  memoria en aras de salvaguardar la heroicidad de la monumentalidad  colonial.

La mirada como tecnología de silenciamiento tiene la capacidad de naturalizar la realidad, producir opacidades, despojar de contexto y de inscribir arbitrariamente a su objeto de representación en otro régimen de espacio y temporalidad.

¿Cómo la fotografía puede ser un dispositivo narrativo de otras prácticas y relatos espaciales, cómo puede ser un dispositivo para narrar el desplazamiento, la fugitividad, la resistencia, la sostenibilidad disidente de la vida comunitaria y de sentidos antimonumentales de pertenencia con la ciudad?

Frente a las políticas de la desmemoria, vale la pena pensar el papel que tiene la fotografía y el acto de mirar para generar procesos de rehistorización, para la construcción de espacios de imaginación política, para la producción y trazabilidad de cartografías afectivas y espacios de la memoria histórica, y sobre todo para la disputa por la ciudad.

Esta propuesta fotográfica es una mirada colectiva entre quince personas diversas, con enfoques y lenguajes visuales diferentes, que decidieron trabajar de forma colaborativa para repensar la imagen y las genealogías de la mirada que se tiene sobre el distrito Centro de Madrid.

El presente  ensamble visual es un registro  de las prácticas espaciales, las tramas comunitarias, y el metabolismo social que configura el distrito central de Madrid Ciudad. Este registro colectivo de memoria visual sirve para cartografiar las luchas y sus resistencias, siendo la acción de mirar un ejercicio político, localizado y parcial de cada una de las personas.

Esta muestra viene a saciar cultural, política y socialmente ese deseo necesario y urgente de construir otros relatos espaciales que imaginen otras formas de sentir, de habitar y  mirar la ciudad. Esa mirada a través de la cámara es una mirada situada y que está en continua construcción y que surge de la propia experiencia y desde el ejercicio autocartográfico.

Todos los espacios importan y todos los relatos que construyen esos mismos espacios contribuyen de manera directa e indirecta en la construcción de la identidad de los habitantes y a la identidad de la propia Madrid, ciudad. Estas imágenes muestran diferentes espacios, formas de habitabilidad donde cada una de las personas reclaman su derecho a la ciudad.

Esta exhibición por un lado constituye una cartografía visual de la dimensión urbanística y material de la ciudad de Madrid, y por otro lado una narración de su irrenunciable naturaleza de consumo y sobreexposición visual. Ambas dimensiones obligan a ver de manera hipnotizada el paisaje central sin apenas cuestionar el modelo de ciudad que se está configurando para las personas habitantes de este territorio.

Un agradecimiento a la familia extendida de @laparceria por acoger la exposición.

Fotografías por @sirenita_mar @johanalunam @tapefictions @ginette__gomezlopez @omarpinto_ Miguel Angel, @lilith_andina @yudi_sierra_s , @altocalcifilico_ @georginamarcelino @blu_pedra , @di_anoia @andrea.betetta