¿Qué haces tú en mi país?

Fotografía: @vaneofederica

ISAAC RUIZ VELAZCO.

Curador: Franciso Godoy Vega

Nada más llegar a Madrid, el artista peruano Isaac Ruiz fue increpado por un hombre blanco español con la pregunta que da título a esta exposición, marcando los límites raciales de la no pertenencia a España, un territorio originario y reproductor de la supremacía blanca moderno-colonial. Isaac no es la primera ni la última persona racializada que se ha visto confrontada a este tipo de preguntas o afirmaciones de violencia racista: llevamos cinco siglos siendo inferiorizades por el reino de España y los españoles blancos tanto en la metrópolis como en las colonias.

La interpelación extranjerizante del blanco va a señalar a los cuerpos cholos, negros, indígenas o asiáticos como aquellos que nunca perteneceremos a este territorio más que como sus criados siempre foráneos. Considerando esta pregunta racista y la larga historia de la división racial del mundo, es que Ruiz Velazco propone con esta exposición un análisis histórico e intersubjetivo a partir de la figura de Fernando Túpac Amaru Bastidas, uno de los hijos de Túpac Amaru II y Micaela Bastidas, quien -tras la revolución fallida promovida por sus padres y su ajusticiamiento en el Cusco-, fue desterrado siendo un niño y encarcelado en Madrid, muriendo en 1799 en el barrio de Lavapiés.

A partir de las cartas escritas desde la cárcel por Fernando al rey Carlos IV, el artista establece un cruce afectivo entre esa memoria y su propia vida como hijo de militantes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), una organización armada del Perú de los 1980s y 1990s que, en la senda de múltiples procesos revolucionarios en América Latina y el Caribe, propuso la toma de las armas como única salida posible a la represión de un sistema de gobierno del cual no se podía escapar a través de la llamada vía democrática – tal como en el siglo XVIII lo hicieran Bastidas y Túpac Amaru II.

El señalamiento fragmentario de estos dos momentos históricos nos invita a abrir las heridas de la perpetuación de un modelo de racismo colonial vivo en las calles e instituciones españolas, y hacernos preguntas capitales en relación a la resistencia y la violencia, la rebelión y la democracia, la migración y el destierro, el crimen y el castigo, la víctima y el victimario; heridas y preguntas afectadas tanto por la dimensión pública de los procesos de justicia como por sus repercusiones personales y familiares: “condenado sólo por el delito de haber nacido”, clamando, como lo hiciera Fernandito, “piedad y misericordia para gozar de tránsito como ordinaria persona”.

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